sábado, febrero 11, 2006

Relaciones Públicas: No te pelees con los periodistas

Menudo follón el que se ha montado por el artículo del Wall Street Journal (que se puede consultar gratis) sobre las relaciones de Fon con blogueros de muchas partes del mundo.

Sostengo lo que dije sobre que la transparencia es clave para dejar claro a ojos de los lectores los intereses que un bloguero pueda tener en una empresa determinada.

La objetividad podrá verse afectada por la relación empresarial, tal y como sucede con todos los medios de comunicación que tienen anunciantes, pero no necesariamente la credibilidad y la relevancia de los blogueros.

Estas dos características se ganan con el tiempo, aunque también pueden perderse en un segundo. Como dice el refrán árabe: "La primera vez que me engañes, será culpa tuya; la segunda vez, la culpa será mía".

Cuando un bloguero deje de ser creíble, sus lectores le abandonarán.
Lo mismo está pasando con los medios de comunicación tradicionales, que están viendo que su capacidad de influencia cae al mismo tiempo que sus índices de credibilidad y confianza.

Pero volviendo al caso que nos ocupa, pongamos como ejemplo a Robert Scoble, el bloguero más conocido de Microsoft. Todo mundo sabe que está en nómina de Bill Gates, pero igual alaba/defiende los productos de la empresa de Redmond, como los critica ferozmente.

Quizás por este motivo es uno de los blogueros más referenciados y, quizás, uno de los más respetados, aún estando en el seno de la empresa que muchos llaman el "nuevo imperio malvado".

Comparto la preocupación de Orihuela sobre la necesidad de salvaguardar la credibilidad de la blogosfera, pero creo que en el caso de Fon las cosas se han hecho medianamente bien y, de hecho, sienta un precedente sobre cómo deberían ser de transparentes las relaciones entre blogueros que están "en el ajo" y las empresas que les pagan (real o potencialmente).

Dicho lo anterior, quisiera llamar la atención sobre la respuesta de los "foneros" en torno al citado artículo de Rebecca Buckman.

Martín Varsavsky, genio y figura, planteó el tema como un problema personal de la periodista y llegó incluso a descalificarla afirmando que no había hecho bien su investigación.

Existe una contradicción cuando Varsavsky escribe que la informadora escribió un buen artículo sobre el lanzamiento y luego indica que notó en ella un resentimiento por no haber recibido la información sino hasta después de que ésta se hubiera distribuido a través de la blogosfera.

A quienes estamos en contacto permanente con periodistas sabemos que cometen errores, como todo el mundo. El gran problema es que sus fallos son presenciados (y sufridos) por millones de personas.

Hay ocasiones en que existe una mala intención de los informadores, pero no creo que éste sea el caso. Por eso, la respuesta del líder de Fon no ha sido la más afortunada.

Es obvio que cada uno es dueño de su propia comunicación (de sus ritmos y formatos) y por ende de lo que dice a través de sus herramientas, incluidos los blogs. Pero de ahí a que éstas sirvan de plataforma para descalificar a un medio hay un buen trecho.

Digo yo, ¿no hubiera sido más fácil ponerse en contacto con la periodista para aclarar el tema? Tan fácil como escribir a rebecca (punto) buckman (arroba) wsj (punto) com y decir "hay un par de puntos de tu artículo que me gustaría aclararte".

En las relaciones con los medios de comunicación, tanto como en la vida, es mejor un mal arreglo (una publicación de una fe de erratas es una mala solución tanto para empresa -que no ve restañado el daño a su imagen- como para el medio -que ve mermada su credibilidad-) que un buen pleito.

Finalmente apuntar que si hay algo que ya no se puede hacer en el mundo de hoy, y mucho menos con la llegada de los blogs, es determinar la conversación. Abrir un blog corporativo es reconocer de facto esta realidad.

Hay que tener una piel dura y aceptar que ni todo lo que se publique sobre la empresa o sobre el empresario serán precisamente alabanzas.

Tags: PR, RRPP, Public Relations, Relaciones Públicas, Fon, Martín Varsavsky,
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