sábado, septiembre 11, 2004

(2) Entrevista inédita a Ramona Maneiro, compañera de Ramón Sampedro, a propósito de "Mar Adentro" (2)

Segunda entrega de la entrevista realizada Ramona Maneiro, semanas después de la muerte de Ramón Sampedro.

Octavio Rojas:
Leyendo el libro de Ramón (Cartas desde el infierno), siento que era una persona con una idea fija. Sin embargo, también él tenía autoridad moral para ayudar a los demás.

Ramona Maneiro:
Ramón te ayudaba a vivir. De lo que más hablábamos era del conflicto de mi empresa, de los conflictos con mis hijas (soy una persona sola y es normal que me pelee con ellas de vez en cuando). ¡Tenía conflictos! Yo le decía a Ramón que quería morirme, que quería descansar y que ya no quería trabajar. Le decía: "Si mis hijas no me quieren, pues las dejo y que se vayan con su padre. Yo quiero estar tranquila. Ya no quiero vivir más, ya no quiero pelear más". Y el, ¡me reñía! Me decía, "¿Pero qué dices, mujer? Si eres joven, luchadora, eres peleona. ¡Cómo te atreves a decir que quieres morirte!". Lo que te quiero decir es que él animaba a la gente a vivir, pero con dignidad.

Para qué las madres vamos a tener hijos si luego los matan, porque eso lo vemos en la televisión. Están matando a niños, a mujeres, a juventud, a hombres y a mayores, que quieren vivir. Eso es practicar eutanasia, y no lo que Ramón pedía.

OR:
¿Tú lo conociste de cuando salió a la luz o de antes?

RM:
No, de cuando salió a la luz. Ya hubiera querido conocerlo antes. Ramón me llevaba 18 años. (Risas)

OR:
El habla de muchas mujeres en su libro. ¿No te pones celosa?

RM:
No, para nada, porque yo no conocí a Ramón hasta después. Cuando escribió este libro, yo no existía. Este libro tiene cosas muy bonitas de la mujeres, o que han pasado por su vida o de sus amigas, yo no sé qué relación tendrían. Pero claro que no me pongo celosa. Ni siquiera de las amigas que tenía, ¡porque tenía muchas! ¡Es increíble! Seguro que tienen más celos los hombres y envidias, porque decían: "¡Pero que tenía esta cosa que no tengamos nosotros para todas las tías buenas!".

A mi me sobran (hombres), porque es una tontería lo que se dice (sobre mí). Yo soy joven, a pesar de que soy abuela y soy madre. Tuve mis relaciones y mis fracasos, pero aún puedo tener muchos hombres. ¡Ojalá que no tenga más! Pero tampoco puedo cerrarme al amor ni negarme. De todas formas, me marea el loro.

OR:
¿Eso te lo dijo Ramón, que no puedes cerrarte al amor?

RM:
Me reñía. Me decía, cuando llegaba cualquier día y le contaba cualquier anécdota que me miraban: "¡A ver si un día llegas aquí y me dices que estás enamorada o que tienes otro novio!".

OR:
¿Otro novio?

RM:
Que cogiera otro novio. Que me viera feliz. Pero, yo le decía que era feliz. Lo único que me preocupaba es que estaba trabajando y no cobraba y eso es lo que más me rompe los cuernos. Temo que nunca podré tener unas vacaciones dignas ni nada, ni salir de este sitio. Pero si no tengo nada, si no tengo trabajo y ni tengo dinero, pues me fastidio. Pero si trabajo y no tengo dinero, ¡es una mierda!

Pero yo ya estaba bien, me fastidiaba lo del trabajo, pero por lo demás estaba bien. El que no estaba bien era él, claro.

Un matrimonio no se hace si los dos no quieren. Lo de Ramón y la eutanasia, pues yo estaba muy de acuerdo con él. Si él lo quería, ¿por qué no? Yo no podía prohibirle.

Yo si ando ahora con un chico y me quedo embarazada y yo quiero el hijo y él no lo quiere, pero los dos nos queremos, nos tenemos que preguntar: "¿Aceptamos el niño o no lo aceptamos?". Es una lucha en la que nos tenemos que poner de acuerdo. Lo de la eutanasia es igual. Es triste y no es triste.

No me hace falta mucho tiempo para entender a una persona como Ramón. Cuando lo conocí me daba pena y cosa que dijera que quería marcharse. Tampoco lo animaba a cambiar de idea. Nunca le he intentado cambiar de idea.

OR:
¿Ni al principio?

RM:
Nunca. Nunca he metido la pata en eso.

OR:
¿El no aceptaba que nadie le dijera nada?

RM:
El escuchaba a todo el mundo. Incluso, escuchó a políticos y a todo el mundo que iba ahí. De todas las religiones, tenía mucha gente que le iba a visitar. Trataban de quitarle la idea. Pero su idea era su idea, de la que realmente estaba enamorado él. Desde siempre, desde que se quedó así.


Continuará...
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