viernes, diciembre 10, 2004

Cuadro de El Mundo.es

El cambio tranquilo, también en la televisión

El pacto firmado ayer por el gobierno y las cadenas de televisión es un compromiso de autoregulación en el que se establece que la franja diaria de emisión comprendida de las 6 hasta las 22 horas será un horario protegido para la infancia y la juventud, vetando en estos horarios contenidos para mayores de 18 años.

El pacto incluye otra serie de medidas, según explica El Mundo:
Además, de lunes a viernes, se establecerá un horario de protección reforzada entre las ocho y las nueve de la mañana y las cinco y ocho de la tarde. Esa protección especial está pensada para el público infantil por lo que, en este caso, no se podrán emitir programas no aconsejados para los que aún no han cumplido los 13. Los fines de semana y festivos nacionales, la parrilla "super protegida" será la que se emita entre las 9.00 y las 12.00 de la mañana.

Como consecuencia del acuerdo adoptado, las cadenas incrementarán la señalización de los programas para facilitar el trabajo a los padres a la hora de decidir qué dejan ver en la tele a sus pequeños. Las clasificaciones irán desde 'especialmente recomendado para la infancia' hasta 'no recomendado para menores de 18 años' y para delimitarlas, se seguirán una serie de pautas orientativas.

Dos órganos se encargarán del seguimiento y control de este Código: el Comité de Autorregulación -formado por las cadenas firmantes, productoras de contenidos y periodistas- y la 'Comisión mixta de seguimiento' -formada por una representación paritaria de miembros del Comité de Autorregulación y representantes de la infancia, padres y usuarios. También estará presente la Administración, que tendrá voz, pero no voto-.


Creo que este pacto difícilmente será criticado y vendrá a suponer un cambio de aires para la televisión española, después de años de trasmitir bazofia y violencia gratuita, ser ejemplo de mal gusto y de proponer un modelo de vida que ponía la denigración del ser humano como camino al éxito.

Difícilmente se verá la muerte de la telebasura, pero ahora se pondrá en un horario en que la condenan a la irrelevancia, así como antes la impusieron como producto estrella en horarios de máxima audiencia.
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