jueves, octubre 23, 2008

Relaciones Públicas: Campañas de desinformación


Es muy fácil caer en la tentación de la desinformación.

Las crisis sacan a relucir lo mejor y/o lo peor de las personas y de las empresas.
Como mexicano, me ha tocado vivir crisis terribles y para muestra un botón:

En 1994, un año turbulento para México (alzamiento del EZLN, asesinato de Colosio, discutidas elecciones)... yo me fui de vacaciones.
Durante dos semanas disfruté plácidamente de las playas del Pacífico mexicano, completamente desconectado de la actualidad del país y del mundo.
Nada más volver a la realidad (a la Ciudad de México) tuve que pagar el autobús que me llevaría a casa, el conductor me indicó que el precio del viaje se había encarecido un 100%.
Ese mismo día fui a hacer la compra y... todos los precios se habían duplicado.
Asimismo, el peso mexicano se había hundido frente al dólar al depreciarse un 50%.
En fin...

El tema es que la crisis está llevando a algunas empresas a caer en prácticas que pueden considerarse de dudosa ética:
* bancos que llaman a sus clientes para decirles que su competencia está muy mal y que mejor que retiren su dinero... y lo traigan a la entidad que les llama.
* concesionarios de coches que advierten que es posible que tal o cual marca de la competencia entre en huelga y que el servicio post-venta puede verse afectado.
* medios que compiten en ser los más agoreros en el tema de la crisis y se descalifican entre sí.

En fin... Ejemplos habrá cientos.

La sensación de la mayoría de la gente es que tanta información cruzada no ayuda o directamente perjudica para saber lo que realmente está pasando. Y las campañas de emponzoñar desde las mismas empresas no hace sino alimentar esa sensación de incertidumbre.

La desinformación de hoy es la falta de credibilidad de mañana.

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