martes, febrero 05, 2008

Relaciones Públicas: ¿Aceptar a cualquier cliente?


Hubo una temporada en que me sentía como el personaje interpretado por John Cusack en "Balas sobre Broadway".

El pobre escritor quería que su obra se estrenara en Broadway y para eso tenía que conseguir financiación. Recibió una oferta de un mafioso que impuso ciertas condiciones para darle el dinero.

Durante días estuvo dándole vueltas al tema y, en una noche de insomnio, salta de la cama dando gritos histéricos: "¡Soy una pr...ta!". Finalmente había aceptado la oferta del mafioso y sus condiciones.

Pues hubo una temporada en que me sentía de esa manera, porque tenía que atender a clientes de todo tipo.

La idea de que un negocio es un negocio (y una agencia de relaciones públicas también lo es) y que por lo tanto todo vale, creo no siempre es la más adecuada.

Si bien hay momentos en que es muy difícil decir que no a alguien que te puede ayudar a cuadrar tu cuenta de resultados, lo que se tiene que pensar es en el posicionamiento de la consultora de RRPP y las repercusiones que un cliente puede tener en un momento dado.

Hoy aceptas llevar un cliente que puede darte un presupuesto determinado, pero mañana ese mismo cliente puede cerrarte las puertas a otros, quizás más interesantes. ¿Qué hacer?

Otro tema del que se habla poco es sobre los conflictos de intereses internos. Una empresa de una industria conflictiva no siempre es bienvenida como cliente entre los miembros de la agencia. Si alguien se niega (alegando principios personales) a llevar a un cliente. ¿Qué hacer?

Si cualquier persona tiene derecho a un abogado (independientemente del delito que haya cometido), también un abogado puede elegir entre representar a alguien o no en función de sus propios intereses y principios.

Se trata de un tema que tiene un aspecto ético y moral que en algún momento nos ha tocado enfrentar a todos... y precisamente no es una situación cómoda.

Porque el todo vale no siempre es la mejor opción.

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